Querido diario:

Revista Muchacha
2 min readFeb 1, 2023

Gracias por ser mi único amigo en mis momentos de crisis, tus páginas me dan aliento, son el único consuelo que encuentro desde que Andrea ya no está.

Se fue una tarde de viernes, lo recuerdo como si hubiese sido hoy mismo, aún tengo grabadas sus últimas palabras: -amiga, tengo que contarte algo. Me voy, ya tengo todo listo y no quería irme sin que antes supieras-. Ese adiós definitivo que estruja el alma. Ya han pasado seis meses, y aún sigue el alma estrujada, siento que con ella se fue una parte de mí, una parte de mis mejores años de preuniversitario.

¡Qué triste es tener que despedir a las personas que quieres!, es triste no tener la certeza de cuándo la volverás a ver, así es la vida como mismo nos da nos quita. Yo no la pude detener, y tampoco lo hubiese hecho, no tengo potestad alguna para arrebatarle sueños a le gente.

¿Sabes con lo que me quedo? Con su personalidad a prueba de todo, con sus alegrías, con sus tristezas, pero sobre todo con sus ganas de vivir, esas que quizás la impulsaron a buscar la felicidad en el viejo continente.

Sé que está bien, o al menos eso es lo que me dice cuando tenemos chance para hablar; pero ya nada es como antes, me habla cuando puede, cada vez menos, no la culpo a ella, culpo a la distancia.

En este último año he despedido a la mitad de mis amigos, ya casi ni me quedan. Me levanto pensando quién será el próximo, lo único que pido es que alguna vez regresen a casa, a esta casa que construimos juntos y hoy los está viendo partir.

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